
Dos carreteras de piernas suaves
para la velocidad inaudita de tus yemas
que recorren e investigan cada trayecto
de ida y vuelta.
Miras por el espejo de mis muslos
y observas como lento se aproxima
el fuego que arde en mis venas
un volcán en plena erupción.
La lava se escupe,
la lava te quema
y es tiempo de quimeras.
Has traspasado el puente
hacia el infinito,
hacia el país de las maravillas
yo soy Alicia dormida en mi sueño.
La carretera se ha despoblado
de manos
y es tu beso cálido
que me despierta de este trance.
No pude mas que gritarte
que te amo.
Por Gabriela F. ©
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