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miércoles, 30 de junio de 2010

EL Y SU REMINGTON

Once menos cuarto de un domingo cualquiera, la noche está en calma y las ánimas que aún transitan por las calles son los amantes que salen del cine y transmutan sus pasos en vertiginosas carreras al lecho que los cobijara esta noche.

Yo que no puedo dormir me siento frente al ventanal de mi habitación con la remigton y comienzo a garabatear letras que se transforman en palabras acorde a lo que acontece allí abajo.
James hoy ha cerrado temprano su kiosco, y partió con su hijo en la moto roja que hace poco tiempo se comprara, Gustavo tiene abierto unos parroquianos han ingresado hará menos de una hora a beber hasta desfallecer.
Imagino ya que el silencio se verá interrumpido mas tarde.
Los amantes se detienen al llegar a la esquina el le roba un beso a ella ¡Qué romantico! eso pensarán ustedes para mi es una hábil maniobra de él para meterla luego a su cama falta que pase el florista y le compre una rosa...

-Que jodido que sos-
Si tal vez porque descreo en el amor. Descreo en el amor hombre mujer, mujer hombre.
-Por eso estas solo a las once de la noche mirando hacia afuera con tu remington delante-
A vos eso no te importa solo obedecé a mis manos y no parlotees mas que ya me estas cansando.

Yo no fui nunca un buen tipo, mas bien he sido un ogro y ermitaño, prefiero la soledad de un whisky a la muchedumbre que no aporta nada a mi vida.
Me he salvado con la copa en la mano, me he sumergido en las atroces mareas de la soledad extasiado por un puro que consumía mis ganas y he resurgido de la mano de mi cerebro que nunca ha dejado de dictarme y dictarme y dictarme...

Que me he vuelto loco me lo han sugerido, no directamente pero siento igual que la gente al pasar apenas levanta la vista a mi ventana y si me ven aqui sentado observandolos no esgrimen un saludo ni por putas.
-Deja ya los insultos o no te obedezco mas-
Mira ya me he cansado de ser yo mismo dejaré que hagas y deshagas a tu antojo al fin y al cabo quien leeerá esto que estoy escribiendo, a quien le importa la historia de los amantes o la de Gustavo, o acaso la de James, nadie esta leyendo ahora solo tu y yo, y yo ya no existo.

-¿Ahora quién te avisará que no acabas de matarte, que habías muerto ya hace tiempo?



Por Gabriela F. ©